Hace apenas unas semanas, se conocía el prematuro fallecimiento del periodista y escritor Pablo Lizcano. Pese al escaso tiempo en que fue una presencia habitual de la pequeña pantalla en los años ochenta, se le ha seguido recordando por su peculiar presencia y su estilo intimista y tímido de afrontar géneros como la entrevista o la tertulia televisivas.Nacido en Madrid en 1951, se licenció en Ciencias Políticas en la Complutense, aunque tempranamente comenzaría a dedicarse a la que sería su principal profesión: el periodismo. Fue redactor de una de las revistas de referencia de la transición política: Cambio 16.
Tras abandonar el Ente público, seguiría desarrollando su labor profesional en medios como la SER, Telemadrid (el programa de información cinematográfica Butaca de patio) o Antena 3 (llegó a dirigir alguno de esos telemaratones característicos de la cadena), aunque sin llegar a lograr la popularidad y la repercusión de sus anteriores trabajos periodísticos.
A continuación y hasta sus últimos momentos, lejos de los focos y los flashes de la celebridad, pasó a desempeñar su profesión como director de comunicación de algunos organismos, además de crear y gestionar la empresa B+C, especializada en asuntos de comunicación cultural y medios.
A principios de los 80 escribió el libro La generación del 56. La universidad contra Franco, un análisis histórico y periodístico de aquel movimiento intelectual que se reeditó en 2006.
También alcanzó cierta notoriedad por su vida personal, ya que dos de sus relacionales sentimentales ocuparon espacio en los medios y en las página de crónica social: su matrimonio con la cantante Massiel en los años 80 y, posteriormente, su estable relación de más de veinte años, hasta el momento de su triste desaparición, con la también periodista y escritora, Rosa Montero.Sus últimos años han quedado marcados por una dolorosa y grave enfermedad, que le ha conducido a la muerte con 58 años. Siempre le recordaremos.

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